Este nuevo informe de la CSI revela que la Junta militar birmana que ocupa actualmente el poder no tiene ninguna intención de interesarse más por la población que sus predecesores de estos últimos 47 años de dictadura military y pone en evidencia las relaciones que existen entre las violaciones de los derechos humanos, entre ellos los derechos sindicales, y la catastrófica situación de los niños birmanos.

Aplastando cualquier forma de oposición, la Junta birmana consagra más del 40% del presupuesto del Estado al ejército, cuando el país no sufre ninguna amenaza exterior, y no deja más que las migajas para sectores tan importantes como la enseñanza y la atención médica.

Sin volver a una democracia de verdad y al respeto de todos los derechos humanos, incluidos los derechos sindicales, nuevas generaciones de niños y niñas birmanas no verán jamás los bancos de la escuela y seguirán viéndose obligados a realizar todo tipo de trabajos, incluidos los más innobles...

El informe esta disponible aqui